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Cuando el escenario se convierte en parte del show: los diseños que cambiaron la historia de los conciertos

De un muro de 170 metros a escenarios flotantes, arañas gigantes y edificios de pantallas LED: la escenografía dejó hace tiempo de ser el fondo de un concierto. Algunos shows transformaron el escenario en arquitectura, relato y espectáculo, cambiando para siempre nuestra manera de experimentar la música en vivo.

Por:
Now Mag

Hubo un tiempo en que un concierto necesitaba poco más que músicos, amplificadores, luces y un escenario. Hoy, para las grandes giras mundiales, el espacio donde ocurre el show puede ser tan importante como el propio repertorio. Arquitectura, ingeniería, iluminación, video, moda y performance se mezclan para construir universos capaces de convertir un estadio en algo completamente distinto durante dos horas.

Uno de los grandes responsables de esta transformación fue el arquitecto británico Mark Fisher, cuyo trabajo ayudó a definir el espectáculo de rock a gran escala. Su currículum incluye proyectos para Pink Floyd, The Rolling Stones y U2, y su legado continúa a través del estudio Stufish. Entre sus obras más recordadas está The Wall – Live in Berlin, el monumental concierto de Roger Waters realizado en 1990, pocos meses después de la caída del Muro de Berlín. La producción levantó frente al público un muro de aproximadamente 170 metros que terminaba derrumbándose durante el espectáculo. Más que escenografía, era arquitectura utilizada como parte de la narrativa.

Algo similar ocurrió con The Rolling Stones. Para Steel Wheels, en 1989, Fisher diseñó una enorme estructura industrial que marcó un nuevo estándar para las giras de estadios. Décadas después, Stufish continúa trabajando con la banda y reconoce aquel proyecto como uno de los momentos fundamentales de su historia escénica.

Pero quizás una de las demostraciones más extremas de esta lógica llegó con U2 360° Tour, entre 2009 y 2011. Su gigantesca estructura de cuatro patas, conocida como The Claw, permitió colocar el escenario prácticamente en medio del estadio y rodearlo de público. Sobre los músicos flotaba además una pantalla LED cinética capaz de expandirse y cambiar de forma. El concepto, desarrollado por Willie Williams y Mark Fisher junto a equipos de arquitectura e ingeniería, borraba deliberadamente la frontera entre pantalla, escenografía y edificio.

Del escenario monumental al escenario como concepto

En las últimas décadas, Es Devlin se convirtió en otra figura central de esta evolución. La artista y diseñadora británica ha trabajado con Beyoncé, The Weeknd, U2, Adele y otros grandes nombres del pop. Para el Formation World Tour de Beyoncé en 2016, por ejemplo, creó un monolito de pantallas LED de unos 18 metros de altura que podía rotar sobre sí mismo. Ya no se trataba simplemente de instalar “una pantalla gigante”: el video se transformaba en arquitectura y la arquitectura, en coreografía.

La misma lógica aparece en shows donde la estructura modifica directamente la relación entre artista y público. Rihanna cantó durante el halftime del Super Bowl de 2023 sobre plataformas suspendidas; Kanye West realizó buena parte del Saint Pablo Tour de 2016 sobre una plataforma flotante mientras el público ocupaba el espacio inferior; y Travis Scott convirtió Astroworld en una especie de parque de diversiones distópico. En todos ellos, la escenografía dejó de ser decorativa: determinaba cómo se movía el artista, dónde miraba el público y cómo se experimentaba el concierto.

La electrónica también está llevando esta idea hacia nuevos territorios. En los archivos más recientes, por ejemplo, aparece el diseño de Outworld durante Amsterdam Dance Event 2025, construido alrededor de enormes anillos luminosos suspendidos sobre el público. También está la actual puesta en escena de Fred Again.., donde grandes superficies textiles suspendidas transforman un espacio industrial en algo casi orgánico. Es una señal de cómo el diseño de conciertos está abandonando incluso la tradicional fórmula escenario-pantalla para trabajar con objetos, materiales, movimiento y arquitectura.

Y quizás ahí está el cambio más interesante. En una época en que prácticamente cualquier concierto puede verse segundos después desde un teléfono, el espectáculo en vivo necesita ofrecer algo que una pantalla pequeña no pueda reproducir completamente. Los escenarios monumentales responden en parte a esa búsqueda: construir imágenes suficientemente poderosas para circular por redes sociales, pero al mismo tiempo crear una escala que solo pueda comprenderse estando ahí.

Desde el muro de Pink Floyd hasta The Claw de U2, el monolito de Beyoncé o los escenarios suspendidos de la actualidad, la historia del diseño de conciertos demuestra que escuchar música en vivo también puede ser una experiencia arquitectónica. Porque algunas veces uno recuerda la canción que estaba sonando. Y otras, recuerda exactamente cómo se veía el mundo mientras sonaba.

No me quiero ir de aquí - Bad Bunny
The Formation World Tour - Beyonce

USB002 - Fred again..

Outworld Madrid - Klangkuenstler

Born this way Ball - Lady Gaga

The Wall - Roger Waters

Lux Tour - Rosalía

Starboy: Legends of a fall tour - The Weeknd

Astroworld - Travis Scott

360° Tour - U2

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Creado el

August 20, 2026