
Atacama está a punto de florecer como no lo hacía desde 1997
Las intensas lluvias registradas durante el invierno podrían provocar uno de los Desiertos Floridos más impresionantes de las últimas décadas. Especialistas anticipan una floración comparable a la de 1997, con más de 200 especies y miles de kilómetros cuadrados cubiertos de color.
El paisaje más árido del planeta podría cambiar radicalmente durante las próximas semanas. Las lluvias que cayeron sobre el norte de Chile durante julio y agosto dejaron las condiciones necesarias para activar las semillas, bulbos y rizomas que llevan años, y en algunos casos mucho más, esperando bajo la tierra.
Las primeras señales ya comenzaron a aparecer. CONAF ha reportado crecimiento de plántulas en sectores de Copiapó y Huasco, mientras el Gobierno Regional de Atacama se prepara para una temporada que podría convertirse en una de las más importantes de las últimas décadas.
La razón está bajo nuestros pies. En el desierto existe una enorme reserva de semillas y estructuras subterráneas capaces de permanecer en estado de latencia hasta que coinciden las condiciones adecuadas de agua, temperatura y radiación. Este invierno, las precipitaciones fueron especialmente favorables y, en algunos sectores, el agua habría penetrado a más de 60 centímetros de profundidad.
Un espectáculo que podría recordar a 1997
Las estimaciones hablan de una floración que podría abarcar hasta 15 mil kilómetros cuadrados y superar las 200 especies, alcanzando distintas zonas de Atacama y pudiendo manifestarse también en sectores de Coquimbo y Antofagasta. Entre los lugares donde se espera observar el fenómeno están Copiapó, Caldera, Huasco, Freirina, Vallenar y Chañaral.
El climatólogo de CEAZA Álvaro Salazar sostiene que las condiciones actuales permiten hablar de una alta probabilidad de ocurrencia y de una intensidad y extensión comparables a las de 1997, uno de los Desiertos Floridos más recordados de la historia reciente de Chile. Eso sí, la lluvia no es el único ingrediente: las temperaturas, la radiación y la capacidad del suelo para conservar la humedad durante las próximas semanas serán determinantes.
La floración ya comienza a asomarse, pero el gran momento todavía está por venir. Las proyecciones apuntan a que septiembre marcará una expansión progresiva del fenómeno y que la mayor diversidad y abundancia podría concentrarse entre fines de septiembre y mediados de octubre. En algunos sectores costeros, las flores incluso podrían permanecer hasta noviembre.
Y si vas, mirar es suficiente. El Parque Nacional Desierto Florido protege más de 57 mil hectáreas y CONAF recuerda que está prohibido cortar o extraer flores, además de ingresar a zonas sin caminos habilitados: bajo el suelo siguen existiendo plantas e invertebrados esperando las próximas lluvias. Un paisaje excepcional que este 2026 podría regalarnos una de sus versiones más espectaculares.
September 8, 2026


