
Yann Pissenem: el empresario que domina la vida nocturna de Ibiza
En una reveladora entrevista con Vanity Fair, Yann Pissenem comparte la filosofía con la que transformó Ibiza en la capital mundial del clubbing. Entre la disciplina personal, la innovación y una obsesión por la experiencia del público, el empresario explica cómo se construye un imperio que va mucho más allá de la música.
El mundo de la música electrónica ha estado históricamente asociado al exceso. Sin embargo, uno de los hombres más influyentes de esa industria vive exactamente al revés de lo que vende. Yann Pissenem, fundador y cerebro creativo detrás de Ushuaïa Ibiza, Hï Ibiza y la nueva mega discoteca [UNVRS], protagoniza la más reciente portada de Vanity Fair, donde revela cómo la autodisciplina se convirtió en su principal herramienta de negocios.
Con 52 años, el empresario francés supervisa personalmente sus clubes hasta el amanecer durante toda la temporada estival. Aun así, asegura que nunca bebe alcohol ni consume drogas. Incluso su alimentación escapa de cualquier lujo gastronómico: mientras sus restaurantes ofrecen Wagyu, ostras Poget con caviar y experiencias VIP para miles de clientes, él vive prácticamente alimentándose de suplementos nutricionales desarrollados por un médico suizo. Durante los seis meses que dura la temporada de Ibiza también suele dormir apenas tres o cuatro horas diarias, alternando una habitación completamente oscura con sesiones de crioterapia para acelerar su recuperación física.
"Si caes en las tentaciones, pierdes el negocio"
La frase que probablemente resume toda su filosofía aparece durante la entrevista con Vanity Fair: "Para triunfar en este mundo no puedo tocar las cosas que están al alcance de la mano. He visto caer a muchos buenos dueños de discotecas. Tienes chicas, tienes drogas, tienes todo el alcohol que quieras... y antes de darte cuenta, ya perdiste."
Para Pissenem, administrar un negocio que mueve cientos de millones de euros requiere observar la fiesta desde afuera. Su comparación es clara: del mismo modo que muchos ejecutivos de Silicon Valley limitan el uso de tecnología en su vida personal o los dueños de casinos evitan apostar, él decidió mantenerse completamente sobrio para conservar el control de un negocio construido precisamente sobre el entretenimiento nocturno.
La estrategia parece haber funcionado. Lo que comenzó como un pequeño beach club en Playa d'en Bossa terminó convirtiéndose en un ecosistema que hoy domina la agenda mundial de la música electrónica. Ushuaïa redefinió el concepto de club al aire libre; Hï Ibiza ha sido elegida durante varios años consecutivos como la mejor discoteca del mundo; y [UNVRS], inaugurada en 2025, se presenta como el club más grande del planeta y el nuevo estándar de producción para la industria.
Más allá de la infraestructura, Pissenem ha cambiado la forma en que se entiende el negocio del clubbing. Incorporó espectáculos propios de festivales, elevó el nivel de las experiencias VIP y convirtió a Ibiza en una marca de lujo donde conviven algunos de los DJs mejor pagados del mundo. David Guetta, Black Coffee, Fisher, Martin Garrix, Anyma y John Summit forman parte del ecosistema que gira alrededor de sus clubes cada verano.
No todos celebran esa transformación. Parte de la escena underground acusa a Pissenem de haber convertido Ibiza en un destino excesivamente comercial y orientado al lujo. Sin embargo, incluso sus competidores reconocen la magnitud de su influencia. En la entrevista, John Summit lo resume con una comparación que rápidamente se volvió viral: "Es casi como el presidente de Ibiza. Verlo aparecer en una discoteca es como ver a Obama entrar a saludar a todo el mundo".
"El clubbing ya no se trata solo de música"
En la conversación con Vanity Fair, Pissenem también reflexiona sobre cómo ha cambiado la cultura del clubbing en las últimas dos décadas. A su juicio, hoy la música sigue siendo el corazón de la experiencia, pero ya no basta por sí sola. La producción, la gastronomía, el diseño arquitectónico, el servicio y la puesta en escena son parte de un mismo espectáculo que debe emocionar desde que el público cruza la puerta hasta que sale al amanecer.
Esa visión explica por qué sus clubes se han convertido en referentes mundiales. Lejos de pensar en una discoteca como un espacio donde simplemente se presenta un DJ, Pissenem habla de crear "universos" donde cada detalle, desde la iluminación hasta la circulación del público, está diseñado para generar una experiencia inmersiva. Para él, el entretenimiento nocturno debe ofrecer el mismo nivel de excelencia que un hotel cinco estrellas o un restaurante de alta cocina.
El empresario también reconoce que Ibiza ha cambiado profundamente. Lo que alguna vez fue un destino casi exclusivamente europeo hoy recibe visitantes de todo el mundo que planifican sus vacaciones en torno a las residencias de artistas. En ese escenario, sostiene que la isla dejó de competir únicamente con otras discotecas: ahora compite con cualquier experiencia de entretenimiento premium a nivel global.
Quizás una de las ideas más interesantes que deja Pissenem es que el éxito de un club nunca depende únicamente del cartel. "La gente recuerda cómo se sintió", sugiere a lo largo de la conversación. Esa filosofía explica por qué invierte tanto tiempo en detalles que muchas veces pasan desapercibidos para el público: la comodidad, el sonido, la atención, los tiempos de espera o incluso la manera en que un amanecer se convierte en parte del espectáculo. Para él, un club no vende entradas; vende recuerdos.
July 16, 2026


